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Cómo educamos?

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El proyecto educativo de la Escuela Católica se define precisamente por su referencia explícita al Evangelio de Jesucristo, con el intento de arraigarlo en la conciencia y en la vida de los alumnos, teniendo en cuenta los condicionamientos culturales de hoy. Esto le da sentido al quehacer pedagógico: una educación integral entendida como un proceso continuo, permanente y jerárquico participativo que busca desarrollar armónica y coherentemente todas y cada una de las dimensiones del ser humano: social y cultural, corporal, psicológica, afectiva, estética, ética y religiosa; “los principios evangélicos se convierten para la escuela católica en normas educativas, motivaciones interiores y al mismo tiempo en metas finales” Documento de Aparecida, punto 335.
Habrá que buscar en la educación integral la excelencia integral, es decir, la excelencia académica que nos hace competentes en un mundo competitivo, y la excelencia humana que es propiamente nuestro valor agregado y singular.

Concepción educativa, organización, clima institucional


Para ello la escuela debe formar verdaderos equipos que lleguen a ser verdaderas comunidades de trabajo, porque la común – unión  y la participación en la gestión son indispensables para alcanzar los objetivos propuestos desde la institución.
Todos los integrantes de las comunidades educativas tienen una misión específica que cumplir. Unidos como cuerpo se logra mucho más que si cada uno como miembro trabaja aisladamente. Generar una cultura comunitaria, de común-unidad escolar, familiar, social ayuda a realizar el proyecto educativo.
Estas afirmaciones no son meras expresiones de deseo, sino por el contrario, el desafío insoslayable a cumplir. Si la escuela no es lugar de encuentro, de trabajo compartido, de respeto por la persona del otro en tanto imagen de Dios, no es católica, y esto incluye a los directivos, docentes, no docentes, alumnos, padres y todos aquellos que forman esta comunidad.
El clima ha de ser, antes que nada, evangélico, y esto significa, desde la forma de relacionarse, de compartir la profesión, el trabajo y el aprendizaje, un medio de evangelización, de llegar a Cristo por los hermanos.
Esto ha de materializarse en el esquema organizacional, en las relaciones con la comunidad y en las decisiones estrictamente pedagógico-didácticas que se tomen, de las cuales la dimensión antropológica sustentada ha de transparentarse permanentemente.
Nuevamente, pretender alumnos y docentes todos iguales, que piensen en forma semejante, actúen igual y tengan las mismas riquezas para poner en común, es negar el inmenso tesoro de la diversidad querida por Dios desde el inicio mismo de la vida.
Así, los consensos implicarán momentos ricos de discusión y aportes para el bien común, que es el bien de todos y cada uno, pero nunca podrán partir de una imagen de hombre diferente a la que se sustenta en los principios y al mandamiento de la caridad.
De ahí que la escuela deba conocer el contexto amplio y concreto donde ejerce su misión; es decir, ubicarse frente a las personas, conocer a las familias y a las realidades que impactan; conocer ese lugar donde se realiza la tarea educativa.
Desde esta realidad se debe partir y hacia ella volver, para rescatar al hombre de la condición presente y proyectarlo a un futuro de plenitud para el que está llamado desde la eternidad.

La Iglesia Católica, consciente de que el bien de la persona, de la sociedad y de la Iglesia misma pasa por la familia, ha considerado siempre parte de su misión proclamar a todos el plan de Dios intrínseco a la naturaleza humana sobre el matrimonio y la familia, promover estas dos instituciones y defenderlas de todo ataque dirigido contra ellas (Carta de los Derechos de la Familia, preámbulo, punto l)

DIMENSIÓN CURRICULAR

MARCO PEDAGÓGICO Y DIDÁCTICO


El sistema educativo provincial se propone crear condiciones que garanticen la igualdad de posibilidades para favorecer la formación de personas capaces de elaborar su propio proyecto de vida. Esto es, personas que se constituyan en ciudadanos responsables, protagonistas críticos, capaces de consolidar la vida democrática y de construir una sociedad más justa y desarrollada. Esta tarea, en cuanto a demanda y exigencia personal, requiere sólidas competencias cognítivas, sociales, expresivas y tecnológicas, sustentadas por una fuerte concepción ética de respeto a si mismo y a la comunidad de pertenencia.

La función central de la escuela es enseñar para que niños y jóvenes adquieran los saberes que les permitan el ejercicio de una ciudadanía responsable y una inserción en el mundo. La escuela como institución social recrea y reproduce en los actores sociales, los valores y bienes culturales de manera continua, crítica y sistemática. Esto le otorga como función primordial asegurar el acceso al conocimiento socialmente válido y promover aprendizajes significativos. La escuela debe garantizar para todos los alumnos la posibilidad de acceder al logro de las competencias previstas para cada nivel de escolaridad.

El currículum se desarrolla en un contexto sociocultural determinado que le confiere singularidad a la experiencia educativa. Por lo tanto, no es pertinente reducirlo a una mera presentación selectiva de saberes. Por el contrario, más que un plan estructurado de acciones educativas, constituye un marco referencial para resolver situaciones y problemáticas concretas de aprendizaje y de enseñanza en el ámbito escolar. Se trata de un proyecto elaborado según parámetros culturales, perteneciente a una sociedad-por lo tanto, históricamente condicionado- que enmarca las actividades educativas, precisa sus intenciones y proporciona orientaciones adecuadas para quienes tienen la responsabilidad de su implementación. Implica lineamientos flexibles, que dan respuesta a situaciones regionales e institucionales diversas. El currículum de cada escuela es una experiencia que se construye en la interacción entre los equipos docentes, los grupos de alumnos y otros miembros de la institución, en un ámbito comunitario específico. La propuesta curricular se concibe, así, como un proyecto flexible y abierto. Es pues, una hipótesis de trabajo que es modelada en el transcurso de las situaciones concretas del aula.

A partir de estos supuestos, se presenta un modelo pedagógico con sus didácticas de áreas de saberes para diseñar los mejores modos de enseñar y de aprender.

CARACTERIZACIÓN

El modelo didáctico sustentado en nuestro Diseño Curricular reconoce que el quehacer educativo se articula desde la interacción dinámica entre docentes, alumnos y contenidos. Ellos conforman la triada didáctica fundamental que posibilita la práctica pedagógica cotidiana. La ausencia de uno de los factores interactuantes vacía de sentido y comprensión la experiencia de enseñanza y de aprendizaje e imposibilita el logro de las expectativas escolares planteadas.

Así maestras y maestros, profesoras y profesores despliegan su singularidad y su particular aporte en el trabajo de enseñanza y los estudiantes y sus familias optan por nuestra propuesta, mientras el Estado, asumiendo su rol de gobierno del sistema educativo, fija un conjunto de saberes cuyo aprendizaje queda fuera de la decisión de docentes, familias y estudiantes: la definición de lo común establece ese límite a lo que es posible elegir en el marco de la libertad individual; obliga mientras resguarda, paralelamente, los derechos educativos.


Hablar de Núcleos de Aprendizaje Prioritarios (NAP) supone en primer lugar hablar de la definición de lo común propuesto para la transmisión escolar, en Argentina. Los NAP marcan una direccionalidad a la enseñanza. Esto es así porque hablar de lo común supone, en primer lugar, afirmar que se trata de un acuerdo de la política educativa de alcance nacional, sobre aquellos aprendizajes fundamentales que todos los estudiantes del país realizarán, a lo largo de su trayectoria escolar. Aprendizajes que integran un corpus, un recorte de saberes que el Estado en su expresión federal acuerda como relevantes, valiosos y básicos para toda su población, en un momento dado.
El currículum se convierte entonces en un espacio de diálogo: una puesta en común entre la Nación y las Jurisdicciones, de modo tal que los acuerdos logran expresar las particularidades locales y regionales al mismo tiempo que dan cuenta de las orientaciones compartidas y abre la posibilidad de pensar qué debe enseñarse en nuestras escuelas, qué se aspira aprendan los alumnos y de qué manera se crearán las condiciones pedagógicas y materiales para que todos los niños, niñas y jóvenes accedan a experiencias educativas.
De este modo, tanto los NAP (Nación) como el DISEÑO CURRICULAR JURISDICCIONAL (Provincia de Santa Fe) son interpretados e incorporados en el quehacer cotidiano como "cajas de herramientas" que potencien las ya disponibles por docentes y escuelas, fruto de las ricas y variadas experiencias ya transitadas y abiertas a ser enriquecidas desde el saber del arte de enseñar en las prácticas cotidianas en cada aula y escuela.

Al mismo tiempo, las prácticas de enseñanza deberán orientarse a la comprensión de indicios del progreso y dificultades de los alumnos, para generar cada vez más y mejores apoyos, a través de intervenciones pedagógicas oportunas. Esos indicios son diferentes manifestaciones de acciones y procesos internos y se expresan cotidianamente, en diversas actividades individuales o grupales de comprensión (al explicar, dar argumentos, ejemplificar, comparar, resolver problemas, etc.) y muy generalmente en el diálogo que se observa en la interacción con el docente durante el proceso pedagógico que tiene lugar en las instituciones escolares.

Así, desde la posición teórica sostenida en este diseño curricular, se reconoce en el niño y en la niña su potencialidad y su posibilidad en la apropiación activa de significados quienes, junto al docente -que conduce, guía, acompaña -hacia mayores niveles de autonomía de trabajo a cada alumno- durante el proceso de enseñanza y de aprendizaje. Por ello, la acción educativa se orienta hacia la adquisición de  competencias mediante  la apropiación de conceptos, procedimientos, actitudes, normas y valores, organizados desde CUATRO PILARES EDUCATIVOS definidos en “La Educación encierra un tesoro” del Informe a la UNESCO por parte de la Comisión Internacional sobre Educación para el Siglo XXI, que sustentan una adecuada y completa labor para educadores y educandos.

Desde los CUATRO PILARES DE LA EDUCACIÓN
en nuestra propuesta pedagógica encontramos:

1º.- APRENDER A CONOCER
  • Contribuir a que los alumnos logren ampliar su cultura general y apropiarse de manera significativa de los conocimientos específicos de las áreas de estudio de forma directa en los lugares visitados.
  • Valorar el esfuerzo del hombre como ser con historicidad manifestado en las obras y la transformación del medio.



2º.- APRENDER A HACER

  • Apreciar la importancia del trabajo, del emprendimiento y de las previsiones necesarias en recursos, para la concreción efectiva de estos elevados objetivos pedagógicos, que se orientan a la calidad educativa integral.
  • Valorar la posibilidad de acceder como miembro de una sociedad educativa a actividades de perfeccionamiento personal y colectivo.


3º.- APRENDER A VIVIR

  • Desarrollar actitudes de respeto mutuo,  comprensión, solidaridad, cooperación y amabilidad (manejo de conflictos) en la convivencia.
  • Fortalecer el proceso de personalización de cada alumno/a en cuanto a las capacidades de atención, memoria, razonamiento, afectividad, sentido estético, capacidades físicas, aptitudes para comunicarse, etc. en interacción con sí mismo y con los otros.


4º.- APRENDER A SER

  • Brindar una oportunidad escolar genuina y conveniente, a través de las vivencias personales, con el grupo y sus docentes/directivos que fortalecen los lazos de compañerismo y amistad perdurables que dejan su impronta al finalizar la escuela primaria.
  • Manifestar lo mejor de sí mismo,  en condiciones del bien obrar con su inteligencia, su voluntad y su afectividad, actuando en virtud, con creciente libertad y responsabilidad personal, orientado en sus elecciones, siendo capaz de tomar decisiones, progresivamente.
  • Aprovechar desde la educación integral, todas sus potencialidades, sus habilidades y sus talentos: memoria, razonamiento, pensamiento reflexivo, palabra, sentido estético, capacidades físicas, aptitud para comunicarse desde todas las formas del lenguaje.
  • Aceptar su propia condición humana, la comprensión de sí mismo y de los otros, en dimensión a comenzar a conocer e ir dando los primeros pasos de su vocación personal y junto a los demás.


PRIORIDADES PEDAGÓGICAS

•    APRENDIENDO A SER EN LAS VIRTUDES HUMANAS
•    CULTURA DE PENSAMIENTO
•    HORA MENSUAL DE RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS
•    HORA MENSUAL DE LECTURA INSTITUCIONAL
•    APRENDER A APRENDER
•    ANIMACIÓN A LA LECTURA
•    POR UNA MEJOR ORTOGRAFÍA
•    TALLER DE LECTURA
•    Talleres especiales: Aprendizaje cooperativo. Creciendo jugando y jugamos aprendiendo.
•    RECREOS “PARA COMPARTIR Y JUGAR

 

•    ESPACIO DE ORIENTACIÓN Y TUTORÍA

Promover procesos de personalización y grupos capaces de convivir sanamente es un desafío permanente y, constituye un indicador de avance y de calidad institucional.  Esta necesidad educativa debe ser comprendida, apoyada y acompañada por un contexto familiar y escolar que se conforma -desde el currículum escolar- como el Espacio de Orientación y Tutoría. Surge así, para esta etapa de la escolaridad de sus hiefa: el DOCENTE TUTOR como una persona referente, para el apoyo y la orientación educativa dentro del marco de una educación católica en la integralidad de cada púber, como persona en todas sus dimensiones humanas.

Desde el Programa Integral Ser Humano, de Editorial Troquel (Bs.As.), que brinda el marco teórico y metodológico adecuado, busca propiciar en cada chico y en cada chica de 7º grado:

-    la construcción de su identidad personal,
-    la aceptación de sí mismo y el cuidado de los otros,
-    la elaboración de un camino de crecimiento propio con la puesta en práctica de valores,
-    el trabajo colectivo como un medio para la formación continua y el mejoramiento personal y de grupo.
-    el desarrollo de habilidades para analizar situaciones, plantear soluciones viables a los problemas,
-    actuar de manera responsable y reflexionar en su forma de actuar y de relacionarse con los demás,
-    aprender a escuchar a los otros, integrarse al trabajo en equipos, mejorar su capacidad argumentativa,
-    aprender a tomar decisiones con autonomía y asumir las consecuencias de ello, como personas que viven en sociedad.

Todas estas finalidades pedagógicas permitan a los chicos acceder a una mejor calidad de vida, en los aspectos de su personalidad, tanto intra como inter-personales, que necesitan formarse progresivamente. Desde este Proyecto Institucional de Orientación y Tutoría se va a trabajar con  los chicos y las chicas de 7º grado,  no solo con todo el grupo-clase (40 minutos semanales), sino mediante entrevistas personales, a fin de atender mejor a sus necesidades concretas, brindar acompañamiento y contención; y también orientación en el tránsito por 7º grado  proyectando acciones hacia el ingreso al Nivel Secundario.

La acción tutorial a cargo del Gabinete Psicopedagógico tiene en estos procesos un enorme desafío y oportunidad excelente para la intervención educativa. Esta  tarea requiere un compromiso  institucional para que la escuela asuma a la tutoría como estrategia inherente a la gestión. Ésta no requiere solo de técnicas o métodos para intervenir, necesita  además tener indicios de que puede transformar y enriquecer la vida escolar, mejorar los procesos de convivencia y participación comunitaria, optimizar el rendimiento escolar de los alumnos y fortalecer el apreciado vínculo de nuestra escuela con cada familia y la comunidad definidos en nuestro Ideario y Proyecto Educativo Institucional.

 

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